Este vino viene a embriagar nuestros sentidos. Que el alma sonría… y luego me cuentas.
Preparamos una infusión a fuego lento con vino tinto, una rama de canela, azúcar, dos anises estrellados y una rodaja de naranja.
Cuando la infusión esté aún templada, empapamos las rebanadas de pan para que absorban todos sus aromas y matices. Después, las espolvoreamos con azúcar.
El resultado es una torrija intensa, aromática y llena de sabor, capaz de convertir un sencillo postre en un pequeño placer para los sentidos.
